Las ventajas de Software as a Service

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El Software as a Service es una forma de distribución de software que se ha popularizado enormemente en los últimos años. A pesar de que el uso de herramientas SaaS es más que común (Google Apps, Zoho, Salesforce, nuestro sistema de recomendación de productos, etc.), mucha gente no sabe apreciar las luces y las sombras del Software as a Service, y con ello tienen una menor capacidad de decisión sobre qué herramienta o servicio utilizar. En este post vamos a tratar de analizar las ventajas de los servicios ofrecidos vía SaaS, desde la perspectiva del usuario final (la empresa que quiere utilizar el software).

  • Bajo coste de entrada: Con soluciones de software “tradicionales”, el coste de entrada suele ser mucho más alto, porque supone comprar un gran volumen de licencias para la organización para los próximos X años. Además, en el caso de software corporativo que se accede desde intranets o tiene que tener un acceso desde cualquier localización, se añade el coste de infraestructura tecnológica para soportar el software (servidores, ancho de banda, etc.). A todo esto hay que añadirle el coste de mantenimiento, el personal dedicado al buen funcionamiento del software, etc. En conclusión, el coste de entrada para la utilización de un software “tradicional” supone una gran inversión inicial, y por tanto asumir bastantes riesgos tecnológicos. Sin embargo, cuando elegimos una solución SaaS, pagamos una cuota fija mensual (muchas veces en función del volumen de transacciones o de usuarios), sin hacer una inversión inicial grande, y preveyendo fácilmente los costes asociados ya que son continuos a lo largo del tiempo.
  • Externalizamos los problemas: En el caso de las soluciones SaaS, el proveedor de software tiene que asegurarse de que su software funciona correctamente en cualquier momento; si su software no funciona, no le pagamos. Sin embargo, con el modelo de software tradicional, la solución elegida está en nuestros servidores, y por lo tanto los problemas en caso de no funcionar, son nuestros. Ya que pagamos, externalicemos los “problemas”, y que sea quién más sabe de ese software el que se encargue de que esté siempre a pleno rendimiento.
  • No tienes al “enemigo en casa”: Una de las problemáticas más comunes asociadas al modelo de distribución tradicional del software, es que el buen funcionamiento de las soluciones software necesarias para la empresa, recae en el departamento de IT. Esto muchas veces lleva asociada la sensación de “tener al enemigo en casa”, ya que se depende plenamente del buen funcionamiento de un departamento interno de la empresa para el buen funcionamiento del global de la misma. Con las soluciones SaaS, el vendedor de software trabaja para el cliente, es un proveedor que tiene que garantizar el pleno funcionamiento de la solución o servicio para no perder a sus clientes.
  • Si no te gusta, lo cambias: Como la inversión inicial necesaria para utiliar un Software as a Service es muy baja, y los pagos suelen ser pagos mensuales, las barreras asociadas al cambio de la solución elegida son mucho más bajas. Así pues, si después de un tiempo el software no nos convence, o sale una solución más competitiva al mercado, podemos cambiar rápidamente y sin tener que tirar a la basura una gran inversión tanto en tiempo como en dinero.
  • Actualizado continuamente (y sin tener tú que hacer nada): En el modelo de Software as a Service, la solución/servicio elegidos, funciona en los servidores del proveedor de software, y este integra continuamente las mejoras en el producto que ofrece a sus clientes. Así pues, siempre gozamos de la última versión del producto, sin necesidad de adquirir nuevas licencias, dedicar recursos a las actualizaciones, etc.
  • Un entorno mucho más seguro: Los proveedores de servicios SaaS tienen que asegurar que su entorno es totalmente seguro, se realizan los backups necesarios, etc. o están fuera del mercado, porque si ellos no ofrecen este tipo de entornos seguros, su competencia seguro que los ofrece. Sin embargo, un departamento interno de IT tiene muchos más frentes abiertos, trabaja en muchas más direcciones y muy a menudo descuida “detalles” que en caso de generar problemas acaban originando desastres internos de gran magnitud (pérdida de datos, brechas de seguridad, etc.)
  • Escalabilidad sin dolor: Los proveedores SaaS ofrecen servicio a muchas empresas, por lo que sus soluciones están preparadas para escalar en función de las necesidades de los clientes. Así pues, si nuestra empresa crece y necesitamos que el producto/servicio utilizado crezca con nosotros, si utilizamos una solución SaaS, escalaremos sin dolor.
  • Fácil integración: Las soluciones de Software as a Service están pensadas para ser integradas con otros sistemas y adaptarse a las necesidades de muy diversos usuarios, un requisito indispensable para que puedan crecer en base de usuarios. Sin embargo, las soluciones “monolíticas” de la distribución de software tradicional, muchas veces toman una posición más dominante de “adáptate tu a mi”. De esta forma, integrar una solución SaaS con nuestra infraestructura tecnológica suele ser un proceso mucho menos costoso y traumático que integrar otro tipo de soluciones.

Las ventajas del SaaS son muchas y de mucho calado, ya que acaban resumiéndose en que ahorramos tiempo, dinero, en quebraderos de cabeza, y nos podemos focalizar en lo que somos buenos, nuestro negocio. A la hora de tener en cuenta qué tipo de solución quieres utilizar para tu empresa, ten en cuenta todas estas ventajas, así como algunos otros aspectos de los que hablaremos en próximos posts.

Cofundador y CMO de BrainSINS. Apasionado del eCommerce, conversiones, márketing online y Big Data.

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